“Estamos bajo el cuidadoso y
persistente escrutinio de otros hombres. Ellos nos miran, nos clasifican, nos
conceden la aceptación en el reino de la virilidad. Se demuestra hombría para
la aprobación de otros hombres. Son ellos quienes evalúan el desempeño. El
hecho que esos hombres prueben su virilidad a los ojos de otros hombres es a la
vez consecuencia del sexismo y uno de sus puntales principales. Lo que los
hombres necesitan es la aprobación de los propios hombres”. (Kimmel, 1994, p.7)
En el siguiente ejemplo, se
plantea la pregunta sobre la sexualidad de los hombres y como ellos deben estar
preparados para tener relaciones sexuales o saber sobre el tema completamente,
para ser considerado un hombre viril. Los hombres se ven afectados por este
tema ya que en el ámbito social y en frente de los amigos o parejas, el hombre es
el que debe demostrar y no fallar. Entre los hombres existe una competencia por
ser el más sexual y viril, esto los ubica en esta pirámide imaginaria que
define a los hombres machos y los que no cumplen con lo establecido son
discriminados.
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